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martes, febrero 14, 2012

Newton Rocks - Quasar





Componer, editar y publicar un disco gracias al formato casero no es novedad, pero lo curioso es el tipo de propuestas que surgen a partir de este método de creación. Un caso reciente es el de Julio Quiroz, conocido como Newton Rocks y su debut Quasar. En este trabajo de libre descarga –otro  detalle que potencia esa atmosfera de autogestión-  el DJ devenido en solista expone una electrónica que intenta trepar hasta la cresta del hit y una sensibilidad ensimismada, hija de este sistema a puerta cerrada.

Dividido en once cortes, el álbum es una oda al house y al dance más comercial, un estilo que el autor reinterpreta a partir de referentes populares actuales (Daft Punk)  para firmar un grupo de programaciones uniformes que no ceden espacio a tácticas más osadas (salvo en la atractiva y envolvente “Armonías felinas”). Así aparecen “sqrt(1723969);” o “Partículas elementales”, momentos que demuestran el apego del músico por las estructuras simples e inmediatas. 

En tanto, a la hora de manipular su voz mediante el uso del talkbox, Newton Rocks agota el recurso y satura sus canciones con un truco que estira durante el grueso de esta media hora. De paso, al mantener su gusto por intervenir las voces, también opaca a Deplasticoverde y Fakuta,  invitadas que pierden los matices que las caracterizan al sonar idénticas y robóticas en los coros de “Energía oscura” o “Me gustas”.

Por otro lado, y a cambio de la escasez de riesgos sonoros que expone, el cantante trata de incorporar algunas ideas en sus letras, aunque con ese gesto aflora el carácter autocomplaciente de su narración. Y es que al margen de algunas menciones a los vicios de catalogar nuestro entorno (“Especto de colores”) o la transmisión de un mensaje positivo (“Flip-Flop”), su poesía termina por describir una personalidad encapsulada y que reivindica la experiencia individualista. “Singularidad” es el ejemplo más radical de esa tendencia. Asimismo, la milimétrica densidad del disco se hace notar en “Despega”, canción en la que Dadalú aporta reproches insostenibles sobre la difusión mediática de obras musicales en el país.

Ya que no es una prometedora carta de presentación, Quasar se entiende mejor como una breve carta de navegación para Newton Rocks, principiante que se escucha sumido en las fronteras de  sus cuatro paredes. Bastaría levantar un poco la mirada para conseguir inyectar más dinamismo a una electrónica que en esta pasada no supera el ejercicio de aficionado.

Crítica publicada en Nacion.cl

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domingo, septiembre 25, 2011

Lo uno y lo otro de Violeta Castillo


Violeta Castillo es mitad argentina, mitad chilena y sus discos también son dos mitades: “Uno” y “Otro” se titulan los epés que editó a principios de año y que presentará esta semana en Santiago, en dos fechas junto a Moreno y Dadalú.

Aprovechando esta visita, conversamos con la cantante para conocer más sobre los orígenes de su trabajo, sus gustos por Gilda y la música chilena actual, además de cómo se vive por estos días la canción pop al otro lado de la cordillera.



Durante el verano de este año, Violeta Castillo (1989) viajó desde Buenos Aires hasta Tucumán –localidad ubicada al noroeste de Argentina- para grabar sus canciones en el sello Yoconvoz. Fue allí donde la cantante terminó los epés “Uno” y “Otro”, los dos discos que estará presentando en Chile durante esta semana y con los que consagró su gusto por la canción pop, simple y breve, y con los que también completó su recorrido por distintos escenarios trasandinos.

“Empecé a componer bajo mi propio nombre en 2009, después de disolver mi primera banda que se llamaba Castillo Violeta”, recuerda la cantante. “Paralelamente tocaba en Angélica y Tomás, un dúo de covers de hits de radio FM versionados en guitarra y voz, mucho más descontracturado y pasional. Hacíamos temas que todo el mundo conoce como “Fuego de noche, nieve de día” de Ricky Martin, “Suave” de Luis Miguel, una lista interminable de cumbias románticas y muchas canciones de Gilda”, añade.

Has dicho que la versión de “Tu cárcel” de Gilda te inspiró para “Mi cárcel”, el tema que aparece en tu Ep “Otro”. Es una gran referencia y lamentablemente en Chile sabemos muy poco de Gilda. ¿Por qué crees que ese tipo de música te inspira o te motiva a trabajar en tus canciones? ¿Qué otras influencias de la música latinoamericana distingues en tu trabajo?

—Gilda es una cosa increíble de linda, por lo festivo y lo profundo que puede ser al mismo tiempo su voz tan dulce y tan potente. Sus canciones son un clásico de los casamientos o festejos de año nuevo, es música para bailar y hacer trencito, pero sacándoles todo el chingui-chingui de la cumbia, lo que queda son tremendas canciones de amor. En mis épocas de secundaria también escuchaba mucho a Silvio Rodríguez, Charly García, Fito Páez o Spinetta. Otra influencia importante para mi es Babasónicos. Creo que es la mejor banda de Argentina, siempre se renuevan y siempre se superan, los amo, son los verdaderos rockeros.


Sin embargo, aunque reconoce que no ha olvidado esas influencias, Violeta Castillo siente su música más cercana a proyectos argentinos más recientes como Diosque, Leo García, Lucas Martí y Rosario Bléfari. De esta última, Violeta Castillo fue alumna en los talleres de escritura de canciones que dictaba la ex líder de Suárez. “La canción “Bolsillo Secreto” –que aparece en “Uno”- salió de un cuaderno del taller. Y hubo otras que no prosperaron, pero uno nunca sabe, a veces las canciones reviven; canciones zombies podemos decirles. Rosario Bléfari me enseñó que de cualquier cosa puede salir una canción”.

Pensando que tu padre es chileno y que viviste en Chile cuando eras niña, me imagino que en más de alguna ocasión han relacionado tu nombre Violeta con Violeta Parra. ¿Qué opinas de ella? ¿Es alguien importante en tu música o no forma parte de tus referencias?

—Mis padres me pusieron Violeta un poco por Violeta Parra y otro poco por el color y la flor; mi mamá es artista plástica y mi papá es músico, o sea, muy poético todo. Pero lo cierto es que no me introduje mucho en su obra. Éste año o el año pasado encontré un vinilo suyo y lo escuché una par de veces de cada lado, me resultó muy crudo el sonido en general y su voz, en particular, me emocionó en ese momento, creo que hasta lloré, pero no la retomé luego.

¿Hay algo en la música popular chilena que crees que te haya influenciado particularmente o miras con lejanía a los artistas de acá?

—En mi casa sonaba mucho Illapu cuando era chica, aún hoy me emociona escucharlos. Pero lo que más me influencia de Chile hoy por hoy son mis contemporáneos: Javiera Mena, Gepe, a quien tuve la suerte de telonear acá después de haberlo escuchado sin parar en Tucumán durante la grabación de los discos; también Fakuta y Dadalú, son buenísimos todos, cada uno en lo suyo y me deslumbra la manera en que crecen a pasos agigantados.


Es evidente que Violeta Castillo llega a Chile en un momento particularmente atractivo en cuanto a la cantidad de músicos nacionales que están sonando. No obstante, es imposible no saber su opinión sobre lo que está pasando en las calles del país, con los estudiantes secundarios y universitarios como la cara más visible de los problemas sociales.

—Aplaudo a los estudiantes y a los nuevos músicos chilenos que tienen todo tan claro. Si bien es a otra escala el crecimiento, y no sé si está relacionado en algún punto con lo musical, lo que pasa en éste momento con los estudiantes también lo veo como una explosión. Los estudiantes están decididos y se mueven bien, se los ve organizados y juntos, que es lo más importante en una lucha. Y en un punto admiro mucho eso de los jóvenes chilenos, que se puedan organizar tan bien e ir para adelante, focalizar, como dice Javiera (Mena) en “Esquemas juveniles”.

¿Cómo nació tu sintonía actual con Chile? Cuéntame un poco como ves a la gente con la que vas a tocar, como Dadalú o Moreno, o quizás de otros como Fakuta a quien le has dedicado muy buenos comentarios por Facebook. ¿Te llaman la atención las nuevas bandas de acá?

—Con Dada (Dadalú) empezamos a chatear hace un tiempo, hará un año más o menos y de entrada pegamos muy buena onda, contándonos cosas, comparando los momentos de cada país y siempre pensando en cuando nos conociéramos y pudiéramos compartir escenario, y ahora se está dando, así que estoy muy contenta porque me encanta su estilo, me parece muy divertida. A Fakuta la conocí hace poco, no me había hecho el tiempo de escucharla, y ahora que sacó su disco, “Al vuelo”, estoy fascinada con ella, me parece tan fino lo que hace, y además es genial cómo se presenta en vivo, soy una fan de Fakuta.

Leí que tus primeras tocatas fueron en la zona oeste de Buenos Aires. De esos lados han viajado a Chile cantantes como Coiffeur y Aldo Benítez. ¿Qué crees que tiene ese sector que genera este tipo de artistas o cómo te influenció relacionarte con ese lado de la ciudad? Pienso un poco en cómo influyen los barrios en la creación de tus canciones.

—El Oeste tiene una magia especial, es cierto, a mí me atrapó mucho cuando empecé a moverme por allá. También hay algo fundamental, y es que es muy difícil e incómodo llegar y también volver del Oeste. Hay un tren que funciona cada vez peor y en hora de punta es imposible viajar sin querer prender fuego a todos los vagones, entonces estoy casi segura de que eso hace que si estás allá quieras quedarte días con tal de no tomar el tren. Ahí es donde uno empieza a juntarse por el barrio y salen los proyectos. Y además es muy linda la zona, de casas bajas, mucho verde y bicicleta, así bien inspirador.

Cuando esos músicos viajan a Chile siempre sale el tema de lo difícil que es tocar en Buenos Aires, porque no hay lugares, porque los lugares no están bien habilitados, porque el gobierno de la ciudad después del accidente en Cromañón comenzó a cerrarlos. ¿Cómo ves ese tema?

—Ese es un tema complicado. Es cierto que hay pocos lugares para tocar, o que no reúnen las condiciones necesarias para tocar con toda la banda, o que no se pueden anunciar mucho porque funcionan de manera clandestina, o son demasiado grandes para la cantidad de gente que una convoca, o que tienen un arreglo poco favorable para los músicos y siempre se termina perdiendo plata, etc. A mí me afecta particularmente en cuanto al formato, pero eso también puede verse como una ventaja. A veces no se puede tocar con banda por la batería, entonces, preparo un formato acústico y siempre es lindo juntarse con amigos a reversionar los temas y tocar para gente nueva. Pero también es dispersante y estresante, porque de pronto estoy ensayando paralelamente con tres formatos distintos. Es ambiguo de acuerdo a cómo se lo vea. Por supuesto, también afecta al desarrollo de una escena, porque es todo muy a pulmón y siempre se corre el riesgo de quedarse frustrado en el camino o terminar tocando siempre para los mismos cinco amigos. Uno se pregunta si es de verdad lo que quiere hacer cuando no es del todo disfrutable. Ganar cero plata significa tener que trabajar en algo que quizás no tiene nada que ver con la música y tener menos tiempo para organizar cosas que rindan y que sean lindas, que a la gente le den ganas de ir, de pagar la entrada y, sobre todo, de volver, que se vaya convirtiendo en el público que te sigue. Así que es complicado, pero se puede, seguro que se puede. Por ejemplo, Él mató a un policía motorizado es una banda que empezó tocando para 20 personas hace cinco o seis años y hoy llena lugares para 400 o más. Y lo lograron con trabajo y dedicación, o sea que no es imposible.

Podrías contarnos un poco también de las cosas que están pasando en Tucumán, y el sello que te grabó, Yoconvoz. Diosque que ha tocado varias veces en Chile es de allá, también Federico Carlorosi que ha viajado con Los Labios y Klemm a Chile ¿Qué otras bandas recomendarías?

—YoConVoz es una fábrica de canciones directamente. Grabar con ellos fue lo mejor que me pudo pasar por cómo se involucraron en cada una de las canciones, cómo las reinterpretaron y, sobre todo, con qué fluidez se dieron las cosas. Además, los tiempos en Tucumán son muy distintos a los de Buenos Aires. Es otro ritmo, más atemporal. Recomiendo a todas las bandas del sello, empezando por Monoambiente, el padre o hermano mayor de todo lo demás, Luciana Tagliapietra, Michael Stuar, Maximiliano Farber, Bruno Masino, y también Posavasos. Tucumán es la provincia de la canción pop, es lo que mejor saben hacer: grabar canciones.

Esta entrevista fue publicada en Paniko.cl

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jueves, septiembre 01, 2011

Entre la oportunidad y el oportunismo: seis ejemplos de música chilena en tiempos de protesta


Se necesitó que miles de personas salieran a las calles del país para que un grupo de músicos chilenos optara por reflejar en sus canciones y videos lo que estaba pasando en Santiago y regiones. De a poco los escolares, los universitarios, los trabajadores, los ecologistas, las marchas, las protestas, los colegios en toma y los cacerolazos comenzaron a aparecer entre la producción musical de una parte de creadores locales que al parecer no están tan indiferentes ante un fenómeno social que se expresa en la ciudad. Lo que sigue es una revisión de seis de estos ejemplos y la interpretación que surge de sus similitudes, diferencias y proyecciones en el tiempo.

Fue durante la tercera semana de julio cuando se publicaron consecutivamente (al menos) tres videos de músicos chilenos que ocupaban imágenes de las movilizaciones del primer semestre en Santiago. El primero de ellos fue “Librando a la mañana” de Mowat, aparecido el domingo 17; lo siguió “Civil” de Lila el martes 19 y luego “La Chispa” de Los Sudacas el miércoles 20 de julio. Asimismo, el grupo Portugal entrenó el 5 de agosto el video de “Nuestro Momento”, una canción publicada en 2010, reeditada en 2011, que ya contaba con un video, pero que fue relanzada con un clip grabado en la marcha del 7 de julio. También se suma a esta lista “Quiero ser” de Sokio y Dadalú, aparecida el miércoles 24 de agosto, justo el primer día de la doble jornada de paro nacional convocado por la CUT. Finalmente, el último de estos trabajos corresponde a SubVerso con “Rap al despertar” del 29 de agosto, fecha en que Carabineros admitió su culpabilidad en el asesinato de Manuel Gutiérrez en Macul.

Queda claro, entonces, que en poco más de un mes, un sector de la música popular comenzó a dar señales de lo que se podía observar en las calles y que después era retransmitido en los diarios, la televisión e Internet. Tal como la prensa, los artistas reaccionaron tarde, pero es un hecho que las canciones están a nuestra disposición aquí y ahora, justo cuando los titulares se concentran en la serie de conflictos que se han destapado a raíz del grito de los estudiantes.


Para partir, en “Librando a la mañana”  de Mowat lo que el video muestra es una apropiación de la creatividad que se ha visto en las tomas de colegios y en los carteles de las marchas, para proponer una canción que se vincula sutilmente con lo social. En otras palabras, es en la mezcla de desfiles contra Hidroaysén y a favor de las demandas estudiantiles en donde aparece el mensaje de Mowat, sobre todo en la mitad de esta pieza con ese juego de palabras entre los conceptos “celda” y “propiedad”. No es necesario que sepamos quién se esconde detrás de esta voz, ya que la apuesta visual de esta realización es superior al solista o a su interés promocional, pues “Librando la mañana” se anuncia como el primer corte del fututo nuevo disco del compositor.

En otra dirección, el video de “Civil” de Lila es una apuesta más endeble. Su entonación y su mensaje más o menos esperanzador suenan encajados a la fuerza en un recorrido urbano poco aprovechado por la cámara. El problema aquí –a diferencia del trabajo de Mowat- es que Lila trata de incrustarse en lo que está ocurriendo en la ciudad no sólo a través de las imágenes, sino que mediante una historia que  reitera sus referencias a la Alameda y Santiago. La ciudad aparece como una inspiración, pero es poco lo que vemos de ella; acá lo que importa es la protagonista y esa figura la ocupa Lila. Por ende, al abusar de los primeros planos de este personaje, lo que se produce es un desajuste entre la intención de la letra y el producto final.


Un claro contrapunto con “Civil” es el clip de “La Chispa” de Los Sudacas, una banda que con esta canción podría convencer a la misma cantidad de personas que hoy disfruta con los sonidos de la denominada nueva cumbia chilena. Aquí, una vez más, aparecen los mensajes que espontáneamente han repletado las banderas, los lienzos y las pancartas en la capital. No obstante, en esta selección gráfica también hay una propuesta que combina imagen y sonido para aportar un pequeño documento sobre el ritmo entusiasta que la banda observa en las avenidas. Bailes, coreografías, la besatón y los disfraces son reutilizados en un tema que por momentos habla del lucro y la represión policial. 


Este intento por registrar lo que está sucediendo también aparece en “Nuestro momento” de la banda Portugal. Sin embargo, en este video lo que se presenta es una ficción. El relato amoroso de dos jóvenes que se dirigen a una  marcha no es más que un melodrama que se cuela en un contexto mayor, que  es Chile, que es el reclamo por la educación, que es el colectivo. La forma en que se presenta la historia es excelente, pero es eso, una trama, una simulación bien armada de un contacto con “la realidad nacional”, pero que perfectamente podría ser la secuencia de cualquier obra cinematográfica. Pero lo cierto es que no lo es y ahí el límite es complejo. ¿Qué hay en esta  dramatización de Portugal? ¿Una demostración de apoyo a los secundarios? ¿Un simple espectáculo amoroso? 


Hay algo, además, que está presente en los ejemplos anteriores, pero que es más notorio en  Portugal y vale la pena destacarlo: la recreación de un tipo de juventud que es capaz de quebrar una corriente que con Dënver y su video de “Los Adolescentes” aparecía como una de las estéticas más atractivas para la música chilena actual; esa tendencia a apologizar un segmento minúsculo de la población (blanco, bello, acomodado, imberbe, siempre indolente) y que con el tiempo se consagró en el video de “Qué sería” de Francisca Valenzuela. No es hilar fino mencionar este aspecto, porque cuando hablamos de música popular chilena y su relación con los últimos episodios sociales, estamos hablando de la forma en que se exhibe el grupo que más espacio ocupa en esta discusión: los jóvenes.

Otro que recurre a un formato mucho más simple y directo es SubVerso. El rapero que es conocido por su carrera en Conspirazion subió al canal de esta banda un tema en nombre de Manuel Gutiérrez, joven de 16 años que fue asesinado por Carabineros  el jueves 25 de agosto, luego de la segunda jornada de paro nacional encabezado por al CUT. Aparecida sólo cuatro días después, “Rap al despertar” propone lo que las otras canciones mencionadas no hacen: llamar a la continuidad del movimiento estudiantil en específico y recordar que lo que hoy vive Chile no es fruto de un problema pasajero. Mediante un dispositivo austero, SubVerso es capaz de refrescar las motivaciones de quienes salen a protestar y de paso devuelve al rap nacional la tarea de funcionar como un disparador de ideas y críticas duras.


Por otro lado, y ya desde el electropop, Sokio y Dadalú despliega en “Quiero ser” un cuestionamiento por el futuro. Usando un pulso acelerado, esta dupla intenta seguirle el paso a un problema que según ellos  no se solucionará recurriendo a la derecha o a la izquierda. Aparecen ideas sobre el acceso y la calidad de la educación para situar el tema en lo que está sucediendo hoy, pero al igual que en el caso de SubVerso, la canción trasluce una queja por el estado de las cosas y la angustia de intentar pertenecer a un sistema que premia las desigualdades.


Todos estos ejemplos nacen de autores que no son tan conocidas entre el público, como Mowat o Lila, que es una debutante. Los Sudacas y Dadalú, pese a pertenecer a determinadas plataformas que mantienen un grupo fiel de seguidores, tampoco son ejemplos de popularidad. SubVerso, en tanto, es reconocido por su trayectoria underground y Portugal recién comienza a ser parte del repertorio oficial. Es decir, en mayor o menor medida se trata de propuestas marginales, que tampoco consiguen tantos espacios de visibilización. Sin embargo, estas producciones aisladas comienzan a tomar cuerpo cuando se informa que Anita Tijoux –una de las cantantes que más difusión consigue en Chile- declara estar preparando un video “con estudiantes” para el lanzamiento de una nueva canción. ¿Qué estrategia va de la mano de estos anuncios? ¿Quién será el próximo en recurrir a esta jugada?


Ahora bien, después de todos estos ejemplos y ante la llegada de los que están por venir, ¿es menos válido que una banda utilice las marchas en la Alameda para grabar un video de una canción que están promocionando? ¿Sería mejor que se guardarán las ideas a favor de las demandas sociales y continuarán divagando sobre sus sentimientos? ¿Tan evidente es el pop chileno que ante el menor impulso se transforma en populismo? Es natural que surjan estos cuestionamientos, pues si hay algo que durante los últimos años ha caracterizado a la música popular chilena es la carencia de un discurso reconocible sobre el rol del individuo en el lugar que le toca vivir. Sin embargo, ninguna de estas preguntas es demasiado útil.

Esta selección de videos y canciones apunta no tanto a cuestionar cuáles son los objetivos de estos músicos que recortan, arman y pegan un extracto de la ciudad en sus obras, sino en pensar si es que es posible que la música chilena funcione como una expresión al servicio del entorno o si no es más que un eco posterior que se sube a un  carro que es tirado por otros.

Revisar estos ejemplos, en consecuencia, apela a tomar distancia ante la manipulación que puede sufrir un mismo hecho noticioso (llamémoslo movimiento social) a través de la música popular y entender que estas creaciones están destinadas a recuperar parceladamente lo que sucede en otro lugar –en  otro plano más allá de los sonidos, las letras, los cantantes, los videos- en un ejercicio imposible y tramposo.

No se trata de responsabilizar a los músicos nacionales de algún tipo de desfachatez por hacer referencias a lo que hoy se ha vuelto noticia. Tampoco de exigir que productos de este tipo se expandan ni que se transformen en la versión sonora del espíritu de una época. Bastaría con reconocer que estamos ante un punto de inflexión en donde la supuesta oportunidad utópica de fusionar la música con lo social puede concluir, una vez más,  en una moda pasajera. 

"Entre la oportunidad y el oportunismo..." también fue publicado en Paniko.cl

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miércoles, junio 22, 2011

Colectivo Etéreo: “Nuestras canciones siguen siendo actuales y van a seguir siéndolo”

Rostros 2011: Menda, Dj Vaskular, Prospegto Arkao y Dadalú. Foto: Carol Mackenzy Mcloud

No se pelearon a muerte y aseguran que nunca hubo problemas de egos. Para Colectivo Etéreo la explicación del receso voluntario que iniciaron hace dos años es mucho más simple: sólo se cansaron de tocar.
Después de recibir una serie de buenos comentarios por su debut discográfico titulado “Ijniaaa!!!” (Neurotyka, 2007), el cuarteto de rap nacional formado por Dadalú, Menda, Prospegto Arkano y Dj Vaskular inició una paulatina retirada de los escenarios, hasta que dejaron de ofrecer conciertos a fines de 2009 y cada uno continuó desarrollando sus propios proyectos.
- Llegó un momento en que Colectivo Etéreo no tocaba. Y cuando lo hacían tampoco se notaba mucho ensayo. ¿Qué les pasaba en esa época?
Prospegto Arkano: Es que no teníamos ganas de tocar, ni de ensayar.
Dadalú: Tampoco teníamos temas nuevos.
Prospegto Arkano: Sí, como que empezaba “Avanzando” y me daban ganas de vomitar.
Menda: Fue una cuestión de tiempo. Hubo una época en que empezamos a morir por eso. Estábamos súper apretados, aunque también sentí que me aburrí de tocar.
Vaskular: Me pasó lo mismo, llegó un minuto en que le dije a los chiquillos que si no hacíamos un tema nuevo no iba a tocar más, porque la banda se transformó en algo muy monótono. Ahora no, ahora tenemos ganas.
A causa de la inminente partida de Menda (quien permanecerá fuera de Chile al menos hasta fin de año), los miembros de Colectivo Etéreo comenzaron hace algunas semanas a ensayar y a componer con el ánimo de registrar la mayor cantidad de nuevas canciones antes del viaje del cantante.
Además, ya cuentan con dos shows programados para las próximas semanas (este sábado 25 de junio en Espacio Z y el sábado 2 de julio en Bar Loreto), en los que recordarán canciones conocidas y también incluirán temas nuevos. Porque aunque no tienen claros los detalles, “Ijniaaa!!!” sí tendrá continuación.
- ¿Cómo será el nuevo disco en el que están trabajando?
Prospegto Arkano: Los nuevos temas son menos dolidos, menos afectados que los otros. Si antes las canciones eran como “me siento solo, terrible triste y llorando”, ahora hablan de algo más asumido.
Dadalú: Algunas canciones han tenido un giro más social. Eso pasa porque “Ijniaaa!!!” era más personal y ahora se trata más de criticar lo que pasa alrededor. Muchos de los temas los hemos tocado en vivo, como “Te extraño” u otros.
Prospegto Arkano: Cuando empezamos a hacer el disco anterior pensábamos que éramos los únicos que nos sentíamos mal y tristes, pero en el proceso de las tocatas, conociendo gente y armando alianza con bandas de todo tipo, todo se volvió diferente. Aparte uno crece. Asumimos las cosas y hemos cambiado la postura. Asumir esa la palabra clave.
Menda: Hay una onda más motivada en las nuevas canciones, tanto en la sonoridad como en las letras…Pero por ejemplo, ese tema “Te extraño” tuvieron que convencerme para grabarlo de nuevo.
- ¿Por qué?
Menda: Es que estaba dedicado a una polola que tuve en la otra época de Colectivo, entonces no quería hacerlo. Al final, le cambié un pedazo a la canción, así la historia puede identificar a cualquiera.
Juntos, ensayando y preparando nuevo disco. Foto: Carol Mackenzy Mcloud

- ¿Trabajan como antes, cuando componían los temas por separado?
Menda: En comparación al “Ijniaaa!!!” las canciones nuevas las estamos trabajando en conjunto, más unidos y ya no tanto como creaciones individuales que se van uniendo.
Prospegto Arkano: Donde se nota eso es en que ahora hay temas donde el Vaskular pueda hacer scratch, que antes no se dio porque él se integró al grupo después.
Vaskular: Sí, ahora me llegan unos demos que dicen “esta parte es para ti”…
Dadalú: Hay que considerar que los temas del primer disco no nacieron pensando en un disco de una banda que se iba a llamar Colectivo Etéreo. Eran temas que hacíamos con el Arkano. Después conocimos al Menda y al Vaskular, entonces todo se fue dando como un colectivo que juntaba sus temas. Ahora es otro el modo de trabajar.
Vaskular: Claro, cuando conocí a los chiquillos ya tenían canciones que eran el caldo de cultivo de lo que fue “Ijniaaa!!!”. Eran canciones que se hicieron por la necesidad de hacer canciones y no por tener que sacar un disco. Si dejamos de tocar también fue porque en algún minuto nos agotamos de esa necesidad de tener un segundo disco. Nos habíamos olvidado de hacer canciones sólo por hacerlas.
Prospegto Arkano: Eso es lo más respetable para mí: hacer canciones por querer y no por la presión de tener un segundo disco. De haber sido así, tendríamos otro disco desde hace rato. Fue bueno esperar y sentir que teníamos la necesidad de hacer temas nuevos por nosotros y no porque le debíamos algo a alguien.
- Considerando que “Ijniaaa!!!” lo editaron hace cuatro años. ¿Cómo lo observan ahora que regresan?
Dadalú: Ahora que vamos a tocar de nuevo lo más obvio para aprenderme las letras fue escuchar el disco y me gusta mucho. Lo escucho como fan y pienso en mis canciones favoritas y todo. Creo que pasado todo este tiempo lo puedo escuchar desde afuera y es bacán. Es rica esa sensación.
Vaskular: Sí, porque llegó un momento en que lo odiábamos.
Prospegto Arkano: Estábamos chatos.
Vaskular: Sí, porque lo escuchamos mil veces en vivo. El Arkano lo tuvo que escuchar otras mil veces cuando lo grababa, entonces es natural que quedáramos agotados.
Menda: Uno se da cuenta de todo el tiempo que ha pasado y lo mucho que ha cambiado. No sé, pienso en las letras por ejemplo. Algunas son realmente exageradas, pero es que en esa época eran a concho.
Prospegto Arkano: Tiene que ver con una revaloración del trabajo propio, porque cuando lo hicimos como que no queríamos escucharlo. A mí me daba lata…Yo cacho que lo miré un poco en menos. Ahora lo escucho y pienso en cómo se nos ocurrieron rimas así hace siete años, porque muchas de las canciones son del año 2004 o de antes. Lo mismo con las bases o las ideas de fondo.
Vaskular: Me pasa algo similar, pero en todo sentido: desde agarrar el disco y ver que es bonito, que es un disco plateado y no verde…Esas cosas no dan lo mismo. Y después escucharlo es darse cuenta que es un disco súper bueno, tanto en lo sincero como en la calidad de la música. De hecho, el otro día estaba escuchando unas bases y pensaba “¡qué onda los hi-hat de este tema! ¡Qué onda el Arkano pasó dos meses haciendo este tema!”.
Prospegto Arkano: Ha pasado el tiempo y eso ayuda. Cuando lo hicimos no lo pensamos mucho, porque las canciones eran las que teníamos que hacer o nos moríamos. Me siento orgulloso de haber sido capaz de hacer canciones así. También le encuentro mil cosas malas al disco, pero prefiero fijarme en lo bueno.
Rap chileno en la época de oro del recordado sello Neurotyka. Foto: Hixaga

- Si bien el disco hablaba mucho de experiencias personales, también había otro tema muy característico: la opinión que tenían del rap chileno. ¿Siguen pensando lo mismo que en esa época? ¿Qué opinan del rap chileno actual?
Prospegto Arkano: Si antes me importaba un poco, ahora ya no me importa. Ni siquiera lo escucho. Lo que sí rescato son los productores, la gente que hace bases, pero lo malo es que se juntan con raperos que hablan puras hueas…Pueden haber raperos con técnicas bacanes y que rapean mucho mejor que yo, pero encuentro que sus letras no han avanzado nada. Está estancado.
Menda: Por mi parte he encontrado más grupos y hay un movimiento político social bien hardcore dentro del rap. Algunos locos tienen letras súper arduas, que tienen que ver con el contexto de ahora y del pasado. SubVerso, Portavoz o Nosecuenta, por ejemplo. Pero son agarrados con pinzas.
Dadalú: Por ejemplo, el otro día escuché una banda y era todo igual que en 2004, creyéndose de España, hablando de copete y de las minas. Cuando escucho eso pienso que todo está igual. Me falta encontrar un equilibrio en esas bandas, pensando en las bases y las letras.
Prospegto Arkano: Yo igual he escuchado cosas y todos son como “el rap es matemático, mi estilo es muy cuático, deah, te chupo una teta”.
Vaskular: El rap chileno todavía sigue estereotipado. Las cosas que nos hicieron marginarnos en esa escena siguen ahí, aunque siento que no tenemos ninguna propiedad de decir que las cosas son malas. Filo, que la gente haga lo suyo. Si tengo que hablar de calidad, el rap chileno obviamente está mejor. Ahora, el contenido siempre es algo personal.
Dadalú: Claro, quizá no dicen nada para uno, pero para otros sí.
- Es bien interesante eso que dicen de la marginalidad. Colectivo Etéreo estuvo siempre al margen, tanto del rap como del pop. ¿Creen que siempre van a ocupar ese lugar intermedio?
Vaskular: A mí eso siempre me ha dado lo mismo. Los grupos bacanes de rap en algún minuto fueron marginados. Outkast, De La Soul, Beastie Boys, grupos de los que en su momento decían que eran raperos hippies, otros que eran raperos gays en cocaína o que eran raperos blancos. Tarde o temprano las cosas se sustentan por la música.
Prospegto Arkano: Eso de estar como en un limbo me gusta. Prefiero eso a tener diez Colectivos Etéreos más. Esa es una gracia de la escena independiente chilena, que todos somos diferentes. Mientras más diversidad mejor.
Dadalú: No se sí es bueno o malo no pertenecer a un tipo de estilo. Ser así es más arriesgado. Por ejemplo, ahora me sorprende que todo el mundo quiera ver a Colectivo Etéreo, cuando al comienzo a mucha gente no le gustaba porque éramos un grupo difícil de digerir. Creo que es una inversión a largo plazo, tocando y tocando y de apoco la gente va entendiendo.
- Me parece que el “Ijniaaa!!!” tiene un gran sentido del humor, pero también una gran cuota de descontento. ¿Creen que ese descontento personal y colectivo sigue igual de vigente?
Vaskular: Son perspectivas distintas. Lo que ahora se puede ver es un descontento más social, el disco de nosotros es algo súper personal.
Dadalú: Siempre existirán personas que puedan llegar a sentir lo mismo que nosotros sentíamos cuando hicimos el disco, eso de sentirse solo, que nadie te quiere, que eres el hueon más feo. Son cosas muy universales, siempre estarán vigentes. Además vivimos en un sistema que quiere que estés descontento, porque te propone modelos que nunca vas a poder ser.
Prospegto Arkano: El proyecto político que vivimos es la modernidad y siempre la modernidad ha condenado lo que se sale del modelo. Todo nuestro sistema está construido para que cuando alguien es diferente se sienta mal. En base a eso, nuestras canciones y sus temáticas siguen siendo actuales, y van a seguir siéndolo. Es cierto, el “Ijniaaa!!!” es muy personal y en el disco nuevo hay temáticas más sociales, pero tampoco es que seamos los raperos políticos. No pretendemos ser los Panteras Negras y nunca lo vamos a ser.
Esta entrevista también fue publicada en Paniko.cl

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viernes, enero 28, 2011

Dadalú - "Período"



Después de un 2010 saturadísimo de discos “bien producidos”, el año que recién comienza sorprende con un estreno alentador, pero poco atento a los estándares de sofisticación que se vieron durante la temporada pasada. “Período” de Dadalú es un disco que a lo lejos suena mal, en donde parece que algo falta para condensar la voz de Daniela Saldías y la variedad de instrumentos que intervienen en esta media hora. Desde las trompetas hasta los teclados, pasando por los scratches y las cuerdas, se distingue algo que no está. Ese vacío recorre el debut oficial de Dadalú, un disco pop de ensayo-error. Pero asumir esa característica como un simple problema técnico no tiene sentido; ya desde la factura, las diez canciones proponen acercarnos a un ejercicio pseudo artesanal, que se asemeja al formato de música en vivo, pues los instrumentos y la voz casi no parecen intervenidos. En ese sentido, la captura de lo musical en “Período” se vuelve un testimonio y no un registro lo-fi cualquiera.
Este detalle, el del sonido, distingue a “Período” como una obra alejada, adrede o no, del limpiecito panorama discográfico chileno. El disco entero es un crudo que además cuenta con otro distintivo: la narración íntima de la cantante. Es cierto, el ejercicio de publicar canciones como reflejo de un mundo interior marca la historia de la música popular, en la medida que siempre se trata de alguien que se dedica a exponer un libre pensamiento; sin embargo, aunque el estilo de Dadalú a simple vista aturde por ser hiperindividualista (ya que es la voz de Saldías la que interactúa consigo misma todo el tiempo), cada canción de “Período” sirve para componer un interesante cuadro de disgusto y malestar general.
Basta escuchar “Conmigo”, para entender que gran parte de las letras de este disco están al servicio del autocuestionamiento: “Aortas enrolladas no conocen su destino / necesito hablar con alguien / y al final siempre es conmigo”. Lo mismo se deduce en versos como “es mi cabeza que cree que yo soy la ilusa / a pesar de siempre salir ilesa/ no encuentro la balanza / oye Daniela escúchame que lo bueno va en alza” de “Pasa”, cuando el mensaje parece una conversación frente al espejo. La confesión, entonces, pasa a ser la herramienta principal con la que juega Dadalú para exponer sus vivencias en distintos planos. Está lo amoroso en canciones como “Gracias” o “Te quiero tanto” y también está el optimismo de “Brilla” o “Esperar”, cortes que se oponen a sentimientos más oscuros como los de “No sé empezar” o “Tengo”, único momento en donde la relación período-menstruación se transparenta, porque no está de más subrayar que si la portada de este disco fuese otra, nadie hablaría casi por obligación de la regla como un supuesto eje del álbum.
Lo interesante es que hasta aquí sería sencillo calificar a “Período” como una manifestación más del egocentrismo que abunda entre las voces locales. No obstante, la pregunta se abre, pues con Dadalú se demuestra cómo se puede tensionar el discurso íntimo y el arrebato individualista, compararlos y ver hasta qué punto la creación artística puede evidenciar el malestar por un contexto como el nuestro. En un país en donde todos quieren ser jefes, en donde la mentalidad de gerente se obedece hasta en la vida privada, la reflexión por los tropiezos y por las pérdidas es un bicho raro, una mancha en el orden prolijo que todos seguimos. Por eso “Período” es un disco incómodo y nada fácil de encasillar.
Ejemplos de lo anterior son canciones como “Se necesita vendedora” o “Por favor”. La primera dibuja la angustia de aquel que no encaja en la mecánica del día a día, en los roles excluyentes que se deben adoptar para cumplir metas y lograr el éxito: “mi duda es gigante para algunas cosas me siento fantástica / pero esas cosas no cuentan dentro de estadísticas / de números y maneras /no se nada de unas platas /no soy contadora / tengo miedo tengo miedo /¿qué viene ahora?”. Mientras, en la segunda se mofa sin tapujos del divismo primitivo de la música nacional, que generalmente llora la poca difusión mediática, pero que es tratada como reina en las páginas de nuestros diarios y revistas (y para qué decir en los medios virtuales): “Se nota tanto que negociaste /no puedo creer que lleguen a inflarte/ Tu single es copiado al igual que tu ropa/Todo lo que te importa se coloca /No se si crees que somos estúpidos y creemos que tu arte es autentico” y sigue…
En consecuencia, “Período” es un álbum especialmente cuerdo, pues compone un discurso íntimo en tiempos de twitter, en donde toda la sobreexposición espontánea se deja ver absurda, innecesaria y vacía. La utilización de la primera persona en este disco es, a la inversa de lo que estamos acostumbrados, un modo de traspasar lo personal a un terreno movilizador, capaz de cuestionar lo natural, ya no desde la perspectiva ombliguista de un autor, sino que desde el carácter subjetivo de quien puede transformar su propia narración en el síntoma claro de un disgusto mayor y colectivo.

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viernes, agosto 13, 2010

El cuestionario para Fakuta


Sin muchas presentaciones, Fakuta (la de la foto) cuenta la firme:

¿De dónde sale ese nick: Fakuta?

Sale de una broma fome de cuarto medio. Unas palabras que inventamos con unas amigas y esta la usé para siempre de nick. Sabía que debía significar algo en algún idioma, pero nunca caché, hasta que este año me hice amiga de un nigeriano de apellido Fakuta por facebook que me contó que era una tribu y que el significado de la palabra en su idioma era “Un año en el vientre materno”. Bacán.

¿Siempre te interesó hacer canciones como las que estás haciendo ahora? Te pregunto porque pudiste haber comenzado tocando hace rato, pero se te vio primero en el Banco Mundial o junto a la Dadalú, no sola al tiro...

Me interesa abarcar la música en todas las formas posibles, siempre he ido probando, pero la canción es el formato que más me acomoda. Cuando era chica las hacía, pero no me atrevía a mostrarlas, luego estuve en varios grupos donde la composición era más grupal. Tuve que darme una larga vuelta hasta que al final necesité encontrar mi propio sonido y las canciones empezaron a salir solas otra vez.
Han sido súper importantes para mí los procesos que he vivido y la gente con que he tocado. Pasé por la música clásica, el rock, la experimentación y la improvisación antes de decidir hacer pop, lo que para algunos puede sonar muy simple. Incluso creo que la música que hago ahora la podría haber disfrutado demasiado a los 11 años, pero no la podría haber hecho a esa edad.

Tienes un rollo ultra rastreable con la música, y no en un sentido melómano. Siempre hablas de la música como fuente de inspiración para tu propia obra, como una especie de espiritualidad musical que te lleva a hacer canciones. ¿Cómo es ese proceso? ¿Sólo te inspiras en creaciones musicales para componer?

Creo que sí, más que cualquier otro arte o vivencia, la música ha sido la prioridad desde que tengo memoria, como una compañera. Me siento segura haciéndola, pero le tengo respeto. Por ejemplo, no hago una canción diaria para nada. Empiezo melodías y busco el lugar perfecto donde acomodarlas y eso puede tomar años, como otras salen en tiempo real, casi. Puede que tenga una visión demasiado purista, en el sentido que no busco referencias para hacer las canciones. O sea, claro que se deben parecer a todas las cosas que he escuchado en la vida, pero no me gusta obedecer a estilos. Siempre es una idea musical la que persigo. No soy muy cantautoril, en el sentido de que contar la historia viene casi al final; después de que encontré la emoción que quiero expresar con las notas perfectas, se me ocurre qué decir.

En general, el músico chileno asume la música como una especie de don divino que le baja y existe. Parece que nadie se lo toma como un trabajo, ni menos como una producción que indiscutiblemente tiene un discurso detrás. ¿Cómo te ubicas en el terreno de cantante pop: simplemente haces canciones o te interesa asumir la obra como forma y fondo?

Creo que el músico chileno que hace pop de manera independiente hace tiempo que está asumiendo más responsabilidad con su producción. Yo de partida me lo tuve que plantear así para que resultara, como por una experiencia de que si no piensas en cada detalle todo puede salir mal. Perdí la fe hace rato, no creo en dones divinos así que el trabajo es la única opción restante. Pero no podría asegurar que domino el fondo de mi obra de manera conceptual, la forma sí. Lo del fondo debe ser un proceso de descubrimiento y de muchos años, al menos así lo veo.

En ese sentido, sacar un disco podría ser: a) un paso necesario para completar el camino lógico de novata, b) un modo de presentarte ante el panorama de la música chilena desde un lugar específico. ¿Cómo crees que se complementan a) y b) en tu caso?

Junto a Michita Rex, creo que ha tomado más esa intención de presentarse ante el mundo desde un lugar específico, en este caso creo que sería desde la independencia musical del pop en Chile. Frente a la escena no me siento novata, pero sí como con mi propio trabajo. Lo de sacar un disco es como archivar una etapa y poder así comenzar la siguiente. Bueno y el complemento, no sé, creo que la clave para esta pregunta es Michita Rex.

¿Cuáles son las partes fundamentales que debe tener un disco debut?

No creo que deba tener partes establecidas. En general sí encuentro que los discos debuts de las bandas son como compilaciones de los primeros temas que sin tanto nexo conceptual entre sí. Y creo que mi disco cumplirá con eso, jaja.

¿Te ves en el Festival del Huaso de Olmué gritando que Piñera es el demonio y sacando un disco con un sello tan oficialista como la SCD? (Ojo, no sé si se entiende el sarcasmo)
JAJAJA, pucha yo tengo máxima depresión por estas temáticas. Hablar de Piñera hace que me duela automáticamente la guata, cosa que no quiere decir que vaya a hacer actos de protesta populistas. Soy tímida. Pero si mi depresión aumenta, en el futuro me podrían ver cometer actos terroristas, eso sí.




Este 2010 es el año del pop en Chile. El año pasado fue el de la guitarra y la fogata. ¿Te parece que el giro fue natural o piensas que es parte de algún proceso que está “rearticulando” el pop en nacional?

Puede ser y ojalá! Los pop han sido los menos históricamente. Y desde hace años que veo como cada vez la gente pierde el miedo a hacer pop o a escucharlo. Y lo importante es eso, poder estar abierto de mente para no gustar sólo de un estilo de música, superar el trauma de ser del Colo-Colo o de la U, lo que pasa en esta sociedad en todo orden de cosas.

Sacaste “Amar y desarmar” del myspace porque no querías que la gente pensara que tu disco estará enfocado 100% en el amor. ¿Cómo logras que en tus canciones pop no aparezcan los lugares comunes de los relatos amorosos?

Me he enamorado y me he sentido demasiado mal, como en “Armar y Desarmar”. Pero también me pasan otras cosas, le pasan otras cosas a mis amigos. Igual en el disco hay harto amor, jaja, pero aparece en distintas modalidades. En verdad lo que me gusta es hablar sobre los seres vivos.

Sobre lo del amor y el pop, “Virreinatos” es una metralleta de metáforas sobre los sentimientos o las relaciones interpersonales sin una gota de cursilería. Cuéntanos cómo llegaste a esa idea.

Esa se trata sobre Morir. Es como terrible, porque justo la hice a comienzos de año y la toqué en vivo por primera vez en Concepción una semana justa antes del terremoto. Bueno, se trata sobre esa gente que se muere y que pueden ser personas de tu edad, que vivieron cosas parecidas a ti, que siempre las tuviste cerca y quizás siempre pensaste en porqué no eran amigos, y quizás confiaste en que lo serían algún día.

¿Qué es la vida animal?

La vida animal es a lo que deberíamos volver para no tener estos problemas bobos que nos hacen ahogarnos en vasos de agua, los problemas que provoca vanidad humana.

BONUS: ¡Ping Pong para reforzar el pensamiento binario!
-Elige una de las opciones de cada pregunta.
-Si optas por más de una (o por ninguna), debes justificar

¿Lady Gaga o Beyoncé?
Beyoncé, Lady Gaga me cae bien, pero Beyoncé no es de esta tierra.

¿Super45.net o Taringa.net?
Taringa es mucho más útil.

¿Descarga gratuita o CD de plástico?
Descarga gratuita

¿Off the wall o Thriller?
Thriller es Obra Maestra.

¿Pitillo o pantalón nevado?
Falda mini de mezclilla nevada y botas rojas con flequitos + cinturón.

¿Manuel García o Chinoy?
Chinoy, me hace recordar lo mejor del grunge.

¿Bar Uno o Cellar?
No es por menospreciar a Cellar, pero el Bar Uno marcó una época.

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viernes, abril 27, 2007

Dadalú en vivo

Dadalú se presentó hace unos días en la sala SCD de bellavista acompañada por la tropa de Los Pat Smear. Lo que más me llamó la atención fueron los nuevos arreglos que tienen sus canciones ya comentadas acá. Dos de esas canciones las puedes escuchar a continuación:

Dadalú - Se necesita vendedora (en vivo sala SCD)



Dadalú - Tengo (en vivo sala SCD)



También puedes escuchar otros buenos registros en el myspace de Dadalú.
Claramente estas canciones sonaron en el pasado espisodio de El Mapa.
Escucha ese capítulo pinchando AQUI

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