miércoles, junio 27, 2007

Diosque: el arte de descomponer

La publicación de su tercer y más importante disco, “I can cion”, sitúa a Juan Román Diosque como una de las figuras más interesantes de la nueva camada de artistas del otro lado de la cordillera. Aquí adelanta detalles de su reciente publicación, sobre cómo entiende la música y sus urgencias como compositor.

Yo y mis influencias

Fines de febrero en Buenos Aires. Los habitantes caminan atrapados entre un tráfico horrible y un clima espantoso que descarga olas de calor húmedo. Los únicos suspiros son las lluvias inesperadas que caen tan abruptas como tranquilizadoras. De eso sabe muy bien Juan Román Diosque, autor de su propio suspiro veraniego: “I can cion” PopArt / Sony BMG, 2007). Para él, la aparición de su tercer disco es un refresco esperado, anunciado y hasta algo retrasado.

Sentado frente a un pequeño vaso de Coca–Cola que intenta calmar nuestro calor, Diosque se ofrece sin problemas a relatar el camino recorrido desde que salió de su natal Tucumán hasta aparecer como uno de los rostros más refrescantes de la escena independiente trasandina. Y tampoco es que lo sea tanto, pero frente a un panorama mucho más reducido en Tucumán, su propuesta sonora resaltó al poco tiempo de llegar a la capital. Y eso sí es lo que Diosque andaba buscando: “Hacer música en Tucumán no es tan distinto. Siempre he sido yo y mis influencias, pero la gran diferencias es que en Buenos Aires puedo tocar más y más seguido. Quizás ahora no tanto, después de lo de Cromañon, pero igual en Tucumán todo es mucho más reducido. Puede que sea porque es una provincia y quizás es más conservadora…Al final yo estudiaba comunicación social y hacía música, pero siempre supe que no me iba a dedicar a lo que estudiaba, entonces me vine pensando en tocar más”.

Con ese montón de expectativas comenzó a desarrollar y presentar con mayor frecuencia su sonido. Fue invitado a festivales internacionales e incluso actuó en el Festival Periferias de España, siempre acompañado por su sampler incondicional. Y aunque la educación musical de Diosque no parte en su sampler, con él se inicia su proyecto más ambicioso y solitario.

Acostumbrado a armar bandas inspirado en el noise tipo Sonic Youth o My Bloody Valentine, al comprarse un sampler en 1999 todo despegó hacia otras direcciones: “Con eso me desligué de la dependencia de otros músicos y comencé a trabajar solo, grabando cosas en un minidisc que me prestaban, haciendo bases, cantando encima. Me dio la libertad de hacer música electrónica y al mismo tiempo canciones, siempre mezclando la música de pistas, el house, el tecno y la lírica.

Este nuevo rumbo compositivo completó una primera búsqueda musical en Diosque. Lo primero fue publicar de manera independiente su disco llamado “El arte descomponer” en 2002, para dos años después presentar “Sonidos Roto” un disco que se puede descargar libremente por la red (http://www.archive.org/details/pna002). Según Diosque la reciente publicación de “I can cion” sirve para cerrar una primera trilogía muy autoreferente; su último disco contiene temas de las entregas anteriores y es capaz de condensar las ideas de composición del primero más la electrónica absurda del segundo. El resultado es un disco angular, reflejo de un momento preciso en el sonido de Diosque.

Este tipo de composición se basa en la canción corta.

Todos los temas de “I can cion” no sobrepasan los dos minutos y algunos ni siquiera alcanzan lo sesenta segundos. Esto no es un recurso forzado, sino la manera en que Diosque se enfrenta a la canción: “Cuando compongo me gusta estar sorprendiendo en cada paso. Que pasen cosas muy seguidas, mucho, y en poco tiempo. Eso me excita. Cuando algo se hace largo o intenta volver a una parte del tema o agregar un puente… no me sale, prefiero que sea corto, intenso. Hasta agresivo.”

Esto recuerda a otros músicos de su generación como Aldo Benítez, próximo a presentar su debut “El portafolio sin peso” que también rodea la canción corta, todo inspirado en la idea de la repetición, de volver a poner un tema una y otra vez. Frente a la comparación Diosque asiente y se identifica: “A mí me pasa lo mismo. Por ahí y es el reflejo de la composición; con lo que más trabajo es con el azar, con la espontaneidad. Muchas veces compongo y grabo al mismo tiempo y a partir de una pieza después la sigo produciendo. Mi forma de trabajar tiene que ver con la postpodrucción y el azar. Lo mismo pasa con las líricas. Las letras me salen…nunca me siento a componer o decir “voy a escribir una canción”. Directamente me sale. También pasa con tocar en vivo. Ahora que estoy con mi banda no ensayamos, nosotros tocamos. Tenemos que estar inspirados. Eso es un reflejo de la manera de componer: si te salió un disco, entonces también te salió un show”.

Hay canción

“I can cion” es el juego de palabras que nace de Diosque para presentar definitivamente su música y también es un estreno anunciado por el sello de Pop Art, casa de algunos discos de Babasonicos, Juana la loca o Rosal. Juan Román Diosque comenzó a trabajar en él hace dos años y su publicación lo contenta pues como músico ya está en otra. Actualmente está acompañado por dos integrantes que se unen en una segunda guitarra y batería. Esta nueva formación deberá acomodarse a las canciones de un disco grabado en solitario para la presentación oficial en abril próximo.

Este delicado trabajo individual se gestó en al menos dos etapas. En sus palabras: “el disco pasó primero por algo muy low-fi mal, tipo micrófono casero, a hacer tomas en un estudio hace dos o tres meses. Al final, grabe cosas en estudio y en casa. Por ahí y es un poco low–fi-enchulado. Mezcla cosas viejas mías de hace dos años hasta tomas muy recientes.”

Estas dos formas de trabajar el disco están definidas por un personaje clave que aparece en el tránsito de Diosque. Se trata de Daniel Melero, nombre obligado dentro de la música trasandina del último tiempo y director artístico y postproductor de “I can cion”: “A Daniel me lo presentó un amigo. (Melero) Daba unos cursos muy reducidos que se llamaban “Desaprendizaje audiovisual”, a los que estuve yendo un tiempo. Ahí nos conocimos, él escuchó mi música y nos hicimos amigos. Con el tiempo yo me distancié de los curso, luego él me llamó y preguntó si podía subir algunos de mis temas a su sitio, porque le parecían muy buenos y que le gustaría trabajar conmigo en algún momento. Así nos comenzamos a juntar y después me invitó a participar en su banda como baterista y hoy estamos haciendo música juntos”.

Melero estuvo a cargo de la segunda etapa, siguió de cerca las grabaciones en estudio que faltaban para terminar “I can cion” y además se encargó de hallar una buena vitrina para difundir la música de Diosque. “Cuando Daniel terminó el disco se lo presentó a sus contactos porque realmente le parecía algo interesante de publicar. Los que mostraron mayor interés fueron los de Pop Art y la cosa era esperar a que me lo sacara otro sello o aceptar la propuesta de los más interesados.

Este aventón por parte de Melero a Diosque le sienta bien. Le asegura una distribución en Argentina y también en el extranjero, además de estar bajo la tutela de la cadena de sellos más importante del otro lado de la cordillera. De todos modos, este escalón más cerca del mainstream ni siquiera lo movilaza a pensar en un mercado mayor: “Me siento cómodo, me gusta que alguien venga y te diga que quiere editar tu disco. Y lo que me interesa es sacar discos y que sean publicados. Quizás a ellos les interesa más tenerme en su catalogo que para mí estar en un sello mainstream. Lo bueno es que están concientes que yo no soy un artista con perfil popular ni con un fin masivo. Saben que no me van a poder vender…y por ahí está bueno. Además sacar el disco me convenía, por mi urgencia de publicar, porque ya tengo otro disco encima”

Este posible nuevo disco está siendo gestado con la nueva agrupación tras Diosque y continúa con la idea de las canciones cortas y entrelazadas: “Son como diez mil canciones cortas, todas muy parecidas. Todas son partes, terminando, comenzando; hay autocitas todo el tiempo, mezclándose un estribillo con otro. La letra de un tema responde a la letra del tema que acaba de pasar, en fin… Es como una hipertextualidad musical.”

El drama de siempre

Diosque no puede escapar del lugar que “I can cion” le adjudica. Su disco lo transforma en una figura capaz de mezclar un concepto desarticulado de canción, al mismo tiempo que juega con instrumentos y música electrónica. Su propuesta es una de las nuevas voces que surge de una Argentina cada vez menos desconocida para nuestro país en cuanto a música independiente se refiere: “Me encantaría formar parte de una nueva generación que esté haciendo cosas, si es que las está haciendo. Y a mí me parece que sí está ocurriendo, siempre es así. Los artistas que hace quince años decían cosas, hoy ya no las están diciendo. Y yo en diez años voy a estar en otra y se va hablar de nuevas gentes. Siempre pasa lo mismo… Igual no es mucho, aún es muy discreto. Por ahí y se está gestando. Quizás este año pasen cosas más grandes. Estoy seguro que pertenecemos a una canción de recambio, además que nos parecemos mucho, en la forma de ver la vida, en la visión de mundo que tenemos y ahí ya hay comunión

Chile cada vez se acostumbra más a escuchar hablar de bandas como Los Álamos y El mató a un policía motorizado, en el rock y personajes como Coiffeur o Aldo Benítez en la canción pop y más ligada a Diosque. A ratos se debe por la relación de músicos como Javiera Mena y Gepe quienes han interactuado con aquellas voces trasandinas, pero también por una generación de recambio marcada por la crisis financiera de principios de siglo y por la muerte de casi doscientas personas en la tragedia de rock en República de Cromañon.

Semejante catástrofe humana y cultural terminó por hundir la escena musical y desbarató los pocos cimientos en que se puede sentar la cultura under de cualquier capital. “Afectó en todos los estratos de la música. Desde el under y el más bajo under hasta los escalones del mainstream. Quedó muy difícil el tema de conseguir reunir gente en un lugar, los permisos, la paranoia generalizada, etc. Cada vez hay menos lugares. Es jodido porque no podes hacer las cosas completas, cuando tocas quieres que salga en alguna parte, más allá del mailing…al final es cosa de tempo a ver qué pasa.

Un tiempo que para la mayoría de las nuevas bandas significa abrir nuevos espacios, lugares casi clandestinos para tocar, promocionando vía mail, blogs o fotolog. Un trabajo que debe lidiar con el temor permanente a la policía federal capacitada para clausurar espacios, que aunque cuentan con la reglamentación obligatoria, no son bien vistos por el nuevo orden cultural del gobierno de Buenos Aires. Sobretodo tras la tragedia en Cromañon.

Por lo pronto Diosque verá su tiempo dividido entre ese mismo esfuerzo y el pronto estreno en grande de “I can cion”, el trabajo junto a su banda y como baterista de Daniel Melero.

Al final nuestra Coca-Cola se comienza a acabar y ya no quedan más preguntas. A fuera, en la calle, todo sigue igual: mucho ruido y tránsito violento. Buenos Aires no se detiene por una entrevista estival.

En la despedida Juan Román Diosque camina contento y relajado por calle Corrientes.
Quien escribe se queja una y otra vez del calor
Diosque no. Para él ya refrescó.


Aparecida en Especial 35° durante febrero de este año.

2 comentariosComments:

el senior x dijo...

Muy buenas! me bajé ahí algunos podcast del mapa para ir escuchando en la semana!
Bienvenidos a unaRadio…
y un saludo desde la argentinidad
:)

martinfrancisco dijo...

me pasan un mail para contactarlos porfa?

gracias

martin´
martincrespo@gmail.com