Mostrando las entradas con la etiqueta cristóbal gajardo. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta cristóbal gajardo. Mostrar todas las entradas

jueves, mayo 03, 2012

Los Embajadores - Faisanes



Cuando Los Embajadores publicaron la canción “Su merced” en el primer compilado del sello Michita Rex del año 2010, las expectativas en torno al grupo surgieron por la mezcla de lamento y romanticismo que firmaban, la presencia de una pareja de vocalistas –algo nada usual en el país- y la tendencia a la oscuridad de su sonido. Sin embargo, con la reciente edición de “Faisanes”, el debut oficial de la banda, la calidad de la propuesta a cargo de Danae Morales, Cristóbal Gajardo, Sebastián Sampieri, Felipe Lagos y Walter Roblero comienza a tomar forma concreta.

En poco más de media hora, las diez canciones de esta producción arman una interesante versión de dream pop; gran parte del disco está dominado por melodías cansinas, que combinan percusiones no tradicionales (metales, ruidos de ambiente y de animales) y programaciones electrónicas que elevan el pulso, tal como ocurre en “Peso” o en “Compañía del novio”, dos cortes en donde Morales sobresale gracias a una voz pálida e hipnótica. También “Faisanes” y “MDV” refuerzan esa versatilidad sonora y completan un marco de relatos tormentosos.

La emoción contenida de Los Embajadores alcanza niveles estremecedores en  las épicas “La doble vida” y “Mucha fe”, piezas en las que Gajardo (también conocido por su proyecto Voz de Hombre) destaca por su capacidad para transformar lo dramático en heroico. Asimismo, “Amigo realidad” y “El sueño de una muñeca malvada” exponen una personalidad que cavila entre el fracaso y los anhelos de un sujeto que dice no querer “volver a trabajar en lo que me mata” y que sufre por la asociación entre el comercio y su billetera.  

Con sutileza, esas insinuaciones hacen del relato de Los Embajadores un espacio en donde los sentimientos no se miden por la carga melodramática de las insinuaciones amorosas. Por tanto, el primer trabajo del quinteto convence por sus matices sonoros y también por un discurso que los aleja –afortunadamente- de sus coterráneos.    

Crítica publicada en El Ciudadano (impreso, mayo 2012)

SIGA LEYENDO

lunes, agosto 22, 2011

Voz de Hombre – "Hombre Solo"


Extraño ejercicio para un debut es el que realiza Voz de Hombre en “Hombre solo”(Michita Rex, 2011). Demostrando más debilidades que fortalezas en la producción de este disco, el primer trabajo de Cristóbal Gajardo –también vocalista de Los Embajadores– se caracteriza por la irregularidad de las ocho canciones que aquí se presentan, pero también por una atractiva propuesta que encara ese trasfondo que tiende a pasar colado entre los estrenos firmados por hombres en Chile: la propia masculinidad.
“Hombre solo” está construido en base a teclados y recursos electrónicos que arman un sonido pálido, que se podría considerar como una oscilación aún inmadura entre el post punk y un tétrico synth pop. El estilo de Gajardo, por otro lado, tampoco se escucha del todo seguro: ahí están las débiles “Como la lluvia” o “Son cosas de las cosas”, piezas que revelan que a veces el cantante y las programaciones parecen apuntar en direcciones opuestas.
Sin embargo, aunque la poca precisión en el desarrollo musical de este disco puede ser más o menos evidente, hay otros detalles en su construcción que valen la pena destacar: la descripción de un personaje (hombre) que se retuerce entre los límites de lo masculino, que a veces incluso parece travestido (como se escucha en “Allá no es él”), pero que ante todo se enfrenta a una clásica imposición social: el deber estar acompañado o contar con un mínimo de arraigo.
Las canciones retratan al fulano que está encajado en un aislamiento profundo y que no logra compartir sus deseos con nadie, cayendo una y otra vez en la angustia de la insatisfacción. No es de extrañar, entonces, que las narraciones de este disco se inclinen por la búsqueda de ese honor perdido, de ese fragmento que le falta al varón incompleto. Cortes como “El gran mall” o “Eres una extraño” hablan de este deseo en baladas fantasmagóricas, sombrías.
Otro interesante momento es la versión de “Para tenerte otra vez”, hit popularizado por Chayanne. Utilizando los efectos del vocoder, Voz de Hombre reescribe esta pieza desde la distorsión. Aquí la figura del latin lover (tan machito como sensible) suena desplazada por la otra cara de la moneda masculina o, lo que es igual, por la perturbación del imaginario varonil que abunda en la canción romántica.
A fin de cuentas, Voz de Hombre prefiere quebrar la extraña trayectoria de divagaciones que abunda entre los autores nacionales –que a ratos pueden sonar viriles, poderosos, pero también cursis y melodramáticos– para ubicarse definitivamente en un terreno crítico, en donde los sonidos y las historias retratan el absurdo de ese ideal que siempre vincula a los hombres con el triunfo y el heroísmo. Acá no hay nada de eso.
La particularidad de “Hombre solo”, entonces, está en la construcción de un pop desprolijo y al mismo tiempo prudente, que de tanto tambalearse en la definición de un sonido característico deja abierta una reflexión sobre los límites de ese hablar como hombre que, al menos en Chile, se exige casi por ley.

SIGA LEYENDO