miércoles, abril 04, 2012

Natisú - Deshabitar



Un recorrido por distintos estados de ánimo es el que propone Natalia Suazo en Deshabitar (Independiente, 2012), su primer trabajo oficial como Natisú. En este proyecto, la cantante hila escenas de corte personal para referirse a las frustraciones, los anhelos y las proyecciones de una intimidad ambivalente, siempre cargada de luces y sombras. Ese contraste se afirma en una producción que saca partido a la atractiva voz de Suazo y que sobresale por la variedad de arreglos que aparecen en estas diez canciones.  

Aprovechando los recursos clásicos del pop más oscuro –la fuerte presencia de guitarras y distorsiones, pesados ritmos de bajo y batería, sutiles arreglos electrónicos-, Natisú disfraza su impotencia en “En esta parte del deseo”, “Rituales” o “Al encuentro”, cortes en los que su voz se retuerce entre tonos cándidos y gritos que se escuchan liberadores. Sin embargo, la evidente carga dramática de estas piezas siempre oculta un dejo de optimismo, tal como lo demuestra “Polillas de la tarde” y la sentencia “hay nuevos modos, nuevos medios, nuevos aires. Siente los dientes y masquemos esta realidad”, una de las líneas que define la naturaleza conciliadora de esta entrega.

Por eso, son  otras las canciones que abren nuevas posibilidades al debut de Natisú. Y justamente son las que menos abusan de esa fachada sombría y las que más se acercan a la simpleza de lo acústico. En entre ellas, “Miles de ciudades” y “Deshabitar”, dos baladas al servicio de la incertidumbre. Aquí, la cantante da un giro para sostener un interesante cuestionamiento sobre la seguridad y el buen vivir, aspirando a cambiar las formas y a abandonar los roles que asumimos como dignos o beneficiosos. Con eso, logra que su narración supere –al menos en parte- el lugar común de las divagaciones personales, casi siempre amorosas.

Es evidente que Natisú busca acercar la música popular a terrenos menos convencionales o al menos proponer una dosis de penumbra al formato pop. Aunque le resulta, la forma en este caso resalta tanto como las ideas que desarrolla en cada canción. Esa es la mayor fortaleza de Deshabitar: transformar un estilo, un sonido, en un mensaje que debería sorprender en próximas publicaciones.
 

Esta crítica fue publicada en Nacion.cl

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jueves, marzo 01, 2012

Universo Error de Ahorcarte - Observatorio / Colmillos / Garras / Caparazones / Pelaje / Manchas / Trincheras y Melancolía




Tenebroso, contenido, a punto de estallar. Así se escucha Observatorio / Colmillos / Garras / Caparazones / Pelaje / Manchas / Trincheras y Melancolía (Jacobino Discos), trabajo del músico y artista visual Iñaki Muñoz bajo el seudónimo Universo Error de Ahorcarte. Detrás de este sugerente título y apodo, el autor se atreve a proponer una electrónica muda, dominada por la superposición de trayectos sonoros que parecen apuntar en direcciones opuestas, pero que dan sentido a un lenguaje oscuro, perturbador y siempre vinculado a la falla y la carencia.

En poco más de media hora, Observatorio…ofrece doce cortes que circulan por variadas etiquetas. Hay ambient en “El alzamiento”, glitch en “La magnificación”, contrastes melódicos en “As de luz” e incluso roces al trip hop en “Ardiendo”. Aunque diversos, estos estilos están unidos al mismo tallo: una atmosfera densa, colmada de capas, efectos y programaciones; un rasgo común en donde los ruidos y los esporádicos susurros (o balbuceos) abren y cierran puertas para el desarrollo de canciones que tratan de quebrar la lógica tradicional del formato.

Ya que cada pieza carece de una progresión clásica, el disco en su totalidad se  entiende como un tránsito digital que comienza con la jocosa “Institutriz”, continúa con la fantasmagórica “Extracción de resina” y finaliza con los minutos chispeantes de “La nueva madriguera”. Así, el arco que atraviesan las composiciones de Universo Error de Ahorcarte dibuja una ruta que avanza y que nunca encuentra un punto definitivo, pues busca decir, pero esconde la palabra.

Sombrío, agónico, sin respiro, algo reiterativo, lúgubre y sorprendente a la vez, este disco destaca por la capacidad para transmitir un malestar que se está incubando y que no abusa del ruido para denotar desazón o furia. Como la banda sonora de un colapso inminente, Observatorio convence por adornar los minutos previos al horror. 

Crítica publicada en Nación.cl

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